Chechu Álava, sus retratadas y las hermanas mayores


Chechu Álava (Piedras Blancas, Asturias 1973) llegó a París tras tirar unas monedas al aire. Desde su atelier ve tejados. Amplias  ventanas dejan pasar la luz por la que han viajado hasta allí tantos pintores antes que ella. Gris mortecino, perla y verde en azoteas que enfoca una cámara que la graba a ella en vídeo. Puede verse en su web. Lienzos pacientes en las paredes y Chechu en el centro, sonrisa franca, cazadora de cuero, zapatos de quién se fija en los zapatos de los otros y una esterilla de yoga con la que controlar movimientos trabajados que denuncian disciplina y una vida activa, no sólo dentro de su cabeza. Es Chechu Álava y dice haber necesitado hermanas mayores, mujeres que, de un modo u otro, fueron abriendo puertas y hacen que brote lo femenino en su pintura (pero no sólo). El feminismo está en su naturaleza y lo deja brotar libre para que brille sin premeditación. A su pintura se asoman mujeres de este tiempo y de otro; fuerzas atemporales, luz nórdica, encuadres fijos, espíritus, Hommershoi, Manuel Osorio de Goya, las hermanas Boit de John Singer Sargent, Balthus. Lo extraño y, también, lo milagroso.

Le hacemos algunas preguntas que contesta desde la ciudad de la luz.

Chechu Álava herstory

¿Qué primeras expresiones plásticas recuerdas como importantes?

Mis recuerdos más lejanos son precisamente experiencias estéticas. Me veo a mí misma tumbada con unos dos años de edad contemplando la luz que entraba por las rendijas de la persiana a la hora de la siesta. Miles de motitas de polvo bailaban en el aire y yo sentía un gran éxtasis. También me acuerdo de un campo que me parecía inmenso lleno de margaritas blancas. Era primavera y yo estaba sentada en la hierba. Otra experiencia estética remota es atravesar el « Penetrable » del artista venezolano Jesús Soto en el Parque García Sanabria de Santa Cruz de Tenerife. Era una especie de pasillo-cortina de hilos colgantes. Más tarde me gustaban mucho las ilustraciones setenteras de una enciclopedia para niños que teníamos en casa.

Tus hermanos y tú sois contadores de historias ¿cómo relacionas la forma en la que os educaron con vuestro presente artístico ?

Creo que sobretodo ayudó el no interferir. Libertad de elección. Y jamás nos hicieron estudiar una carrera « con salida ». De hecho ese término me parece terrible.

¿Qué primeros referentes femeninos recuerdas? ¿Alguno del que avergonzarse? 

Jajaja. No me pienso avergonzar. Releía una y otra vez metida en la cama « Mujercitas » de Louisa May Alcott. También devoraba todos los tomos de “Torres de Malory” de Enid Blyton, fascinada con la vida de las niñas de los internados ingleses, yo que era de pueblo. Y llegaba tarde al colegio por la tarde porque no podía cesar de leer mis historietas de « Esther y su mundo ». Copiando las ilustraciones de Purita Campos aprendí a dibujar parejas morreándose que regalaba a mis amigas. Más tarde, de todo un poco y por azar: Clarice Lispector, Anaïs Nin, Carmen Laforet, Luisa Castro….

¿Me cuentas algún instante de emoción extrema en un museo?

Condesa de Chinchón GoyaUna vez me dio un síndrome de Stendhal muy fuerte en una exposición de Munch en la Royal Academy de Londres. Era 2005. Empecé a temblar y sentía palpitaciones, me mareaba, tuve que sentarme, irme a la cafetería… No podía soportar la euforia ante tantas obras juntas que me fascinaban tanto. Era una época en la que estaba muy conectada a su pintura. También recuerdo momentos intensos yo sola en la sala de Robert Ryman en el Stedelijk de Amsterdam, en 1995. O mi primera visita al Museo Picasso de París en el año 2000. Al final tenía ganas de arrodillarme. Como persona no sé… pero qué gran pintor. Me maravilló una gran individual de Nan Goldin en el Pompidou en 2001, sublime. O el descubrimiento casual de los retratos de Alice Neel en el Whitney Museum de Nueva York en el año 2000. También la primera vez que ví “La Condesa de Chinchón” de Goya me quedé petrificada. Fue en 1998 en el Museo de Bellas Artes de Oviedo, antes de que formara parte de la colección del Museo del Prado. Creo que es el retrato que más tengo en mente cuando pinto.

Todo son resonancias, depende de lo que lleves dentro en cada momento.

Si tuvieras que describirle tus cuadros a alguien que no ve, qué le dirías que puede encontrar en ellos?

Imagínate una presencia que está cerca pero que no puedes tocar pues al intentarlo se convierte en aire. Sin embargo ahí está y te besa y te abraza. Es como meter la mano en agua templada y en el fondo hay musgo muy suave o peces que se mueven. A veces los cuadros suenan a Satie, a veces a Cat Power…

¿Qué referentes históricos tiene tu pintura?

Todo depende de mi propio momento personal. En los años 90 investigaba mucho sobre mujeres artistas, necesitaba encontrarlas pues no estaban muy a la vista. Cuando fui a estudiar a la Gerrit Rietveld Academie de Amsterdam me sorprendió que en la ciudad hubiera librerías dedicadas a las mujeres. Nancy Spero, Kiki Smith, Cindy Sherman, Marina Abramovik, Eva Hesse, Ana Mendieta… muchas trataban temas de género, de identidad, que me resultaban cercanos. Necesitaba su cobijo. En esa época hacía muchos cuadernos de artista y diarios. Con respecto a la pintura pura y dura, años después Goya y Velázquez se hicieron imprescindibles. Y tantos otros. Toda la  historia de la pintura. En realidad siempre bebí de muchas fuentes.

¿Qué creadores contemporáneos te gustan?

Tengo la suerte de tener cerca buenos artistas. Con mi hermano Juan Fernández Álava el intercambio es continuo. Me gusta el pintor asturiano Jorge Nava, mi amiga Sandra Paula Fernández, mi amiga japonesa Ayako David Kawauchi, mi amiga uruguaya Rita Fischer, mi amiga virtual Laura López Balza…

¿A qué personaje histórico pintaste primero, cómo fue encontrarla?

Si no me equivoco fueron las hermanas Romanov. Me topé con sus fotos. Ahí te aseguro que no era yo la que pintaba. La  mano iba sola, la pintura fluía. Yo misma me sorprendía de que salieran de ese modo. A Frida Kahlo también la pinté varias veces, siempre con mucho amor.

Chechu_Alava._The_Romanov.

¿Qué relación tienes con ellas?

Siento que son mis hermanas, les hablo…En 2011 estuve varios meses pintando para una exposición en Gijón que titulé “El hilo de Ariadna”. La empresa de transporte perdió el paquete con toda la obra que mandé desde París. Había retratos de Ana Pavlova, Frida, Eva Hesse, Colette, Silvia Plath, Camille Claudel …Durante más de diez días no se supo dónde estaban. Ni rastro… Entonces les hablé a mis retratadas. Les dije: “Por favor, ayudadme”.  Al día siguiente me llamó un señor ajeno a todo desde Irlanda diciendo que habían abierto un paquete con mis cuadros en una tienda de ordenadores Apple de un pueblo de Holanda y gentilmente lo hizo llegar a España.

Tus personajes históricos tienen en común un ojo para la belleza y muchas veces un destino trágico. ¿Qué acto de fortaleza destacarías de cada una de ellas? Eva Hesse, Plath, Marga Gil Roesset, Camille Claudel, Lee Miller.

Son personajes que necesité pintar no tanto por sus destinos trágicos, sino porque su mirada o su pose de algún modo me seducía. Es su belleza interna y externa la que me impulsó a pintarlas. Pero ciertamente en la mayoría de esas vidas hay mucho dolor, como sucede con gran parte de los episodios del siglo XX.

morilla@marcosmorilla.com telf.: 985892735Eva Hesse óleo sobre lienzo  27 x 35 cm. 2011

Eva Hesse ya de niña fue refugiada y superviviente del holocausto. Su madre se suicida. No es fácil partir de ahí…Trabaja en los sesenta en un medio predominantemente masculino como la escultura y es capaz de alzar su propia voz , tan personal y orgánica. Me gusta especialmente una obra de cuerdas colgantes (Sin título, 1969-70). La realizó mientras luchaba contra su tumor cerebral.

morilla@marcosmorilla.com telf.: 985892735Sylvia Plath óleo sobre lienzo  41 x 33 cm. 2011

A veces pienso en Sylvia Plath ( no puede considerarse exactamente un acto de fortaleza) en el momento en el que metió la cabeza en el horno viviendo sola con sus hijos. La soledad de las madres me parece muy habitual y muy dura.

Chechu-Alava.-Marga-Gil-RoëssetMarga Gil Roësset óleo sobre lienzo 27 x 22 cm. 2012

Marga Gil Roësset. Qué gran talento. Fue una joven cuya presencia deslumbraba. Ser escultora en esa época es de por sí una rareza. Me la imagino tallando el granito, tan joven y tan bella, una imagen casi épica. Lamentablemente antes de quitarse la vida destruyó la mayor parte de su obra.

Chechu-Alava.-Camille-ClaudelCamille Claudel, óleo sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2012

Camille Claudel pasó los últimos treinta años de su vida encerrada en un manicomio por petición de su familia, que se avergonzaba de ella. Las cartas desesperadas a su hermano el poeta Paul Claudel pidiendo que no la olvidaran, describiendo su vida entre lunáticos, fueron ignoradas. Me parece de una gran entereza resistir treinta años así. Murió de hambre en el psiquiátrico a los 78 años.

Chechu-Alava.LeeMiller-con-dolor-de-cabeza.2013.46x55cm.oilcanvasLee Miller con dolor de cabeza, óleo sobre lienzo 46 x 55 cm. 2013

Lee Miller fue fotógrafa de guerra y de moda y también modelo ella misma. Al ser una de las mujeres más bellas del siglo XX su trabajo no se ha valorado como merece. Ella misma, cuando le pedían fotos para publicaciones o exposiciones en los años 60 y 70 decía que se habían destruido durante la guerra y que de todas formas no tenían interés. A los siete años fue enviada a casa de unos amigos de su familia en Brooklyn y allí fue violada y contagiada de una enfermedad venérea complicada de curar en esa época. Sus padres contrataron a un psiquiatra que le animó a creer que el sexo es un acto normal físico y no está ligado al amor. A los ocho años su padre la fotografiaba desnuda continuamente. Con dieciocho se fue a París desde Nueva York a vivir los locos años veinte y ya no paró. Desde luego no fue una mujer ordinaria.

Háblame de Marga, que es  para ti “lo de Marga”? 

Niña de gran sensibilidad, recibió una educación exquisita y cosmopolita pero de fuerte moral religiosa… lo cual es una bomba de relojería. Se enamoró de Juan Ramón Jiménez, mucho mayor que ella, casado con Zenobia, que era su amiga. No pudo con la frustración y la culpa, la dichosa culpa ( a ella le dejó una carta” Perdóname Azulita, por lo que si él quisiera, yo habría hecho”).

¡Qué rabia me da ese suicidio de joven precoz por un hombre caprichoso y  de desmesurado ego como Juan Ramón Jimenez! Pero la vida y sus finales me parecen de un misterio insondable. Creo que cada uno en el fondo siempre los elige.

¿Has intentado pintar a alguna herstórica y no te ha salido?

No recuerdo casos concretos, pero cuadros fallidos sí tengo muchos.

Vives en Paris, París fue una mujer. ¿Qué tiene París para haber generado tanta actividad feminista y herstórica?

París vivió la Revolución Francesa, donde ya se alzaron algunas voces por los derechos de las mujeres aunque fueron ninguneadas. Hubo varias olas, como el periodo de postguerra. En Mayo 68 se crea el “Mouvement de Liberation de Femmes”. Mujeres que sencillamente pedían ser autónomas respecto a sus maridos y reclamaban derechos como la contracepción… Está la efervescencia de los años 70… Otra ola es más reciente, en los años 2000, cuando grupos como “Ni putes ni soumises” denuncian el machismo de los radicales islamistas…

Pero en realidad, Francia no está a la altura de Suecia. Se nota en la vida cotidiana. Hay mucha publicidad sexista, los permisos de maternidad y paternidad no se acercan a las verdaderas necesidades…

Entre nosotras y generalizando, la verdad es que encuentro al francés bastante cartesiano. A menudo es un feminismo muy teórico, casi académico.

A mí me interesa más acercarme a pensamientos indígenas, incluso chamánicos, que saben del despertar femenino, de la importancia del empoderamiento de la mujer, de su cuerpo, y en general tienen otra manera de entender el mundo.  Saben que el cambio viene a través de la mujer. El sistema capitalista desprecia la naturaleza, la maternidad… es represivo con respecto a los cuerpos de la mujeres y piensa en términos de producción o la fuerza del trabajo. Partir de ahí para mí ya es partir en dirección equivocada. El problema viene ligado al sistema en el que vivimos. Habría que plantearse cuestiones profundas, entonces se encontraría el equilibrio y el patriarcado caería por si solo.

¿Cómo es un gran día en París?

Hay muchos tipos de “grandes días” en París, igual que hay muchos Parises. Para mí ahora mismo un gran día es estar sola en el taller. Pero he tenido otros momentos maravillosos. Un deleite es desayunar en un café cualquier día entre semana sin prisa y leyendo, luego callejear y perderse (yo me sigo perdiendo muy fácilmente). Ir al Louvre por la noche en invierno y atravesar sola su enorme patio adoquinado. O bailar hasta el alba en casa de Kuki Keller.

¿Algún consejo para no matar la capacidad de dibujar de los niños?

Ante todo fomentar el placer de pintar. No preguntar nunca qué es (¿por qué tiene que ser algo que se pueda verbalizar?). Es interesante conocer las ideas de Arno Stern sobre la memoria orgánica. En absoluto es beneficioso comparar, decir esto es mejor o es peor. Pintar es un juego.

Pregunta que quieras hacerte a ti misma.

¿Verán mis hijas un mundo más evolucionado a nivel de conciencia? Yo creo que sí. No queda otro remedio y si no es así, verán el cataclismo.

 

Más información

www.chechualava.com

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