Dora Ratjen


Atleta Dora Ratjen Herstory

Testosterona olímpica

Agosto de 1936. Juegos Olímpicos de Berlín. Comité del Deporte del Nacional Socialismo muy preocupado por las medallas. Leni Riefensthal filmando. Jesse Owens, en su máximo esplendor deportivo, copando podios y entrediciendo la supremacía ária. En el equipo de salto femenino una atleta: Dora Ratjen. Queda cuarta en su disciplina con una marca de 1.58. Sus compañeras dicen que es tímida; nunca comparte las duchas con el resto del equipo. En 1938 gana los Juegos Atléticos Europeos batiendo un record femenino, 1.70.  Poco después, en un día de mal pelo, en una estación de tren, a alguien le parece que lleva peluca y se desentuerta que es un él. Hay dos historias detrás del gender verification: una nos lleva al very folk de un pueblo misérrimo de Bremen en el que una partera se confunde haciendo del varoncito una chica y una segunda en la que, por la gloria deportiva de Alemania, se le pidió que fuese Dora durante tres años. Acabó sus días siendo Heinz, un barman contento de Hamburgo.

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