Elsa von Freytag y el urinario de Duchamp


Elsa_von_Freytag-Loringhoven

Elsa von Freytag se obsesionó con el frío y cerebral Marcel Duchamp, un artista francés que permanecía siempre en el límite de la revuelta sin acometerla jamás.

Compartieron apartamento por un tiempo. Ella expresó su pasión hacia él mediante collages, fotos y montajes y contribuyó al arte de él de manera más que determinante regalándole la escultura que habría de convertirse en un hito indiscutible de la historia del arte del S.XX, el urinario.

Unknown

Él se guardó para sí la fascinación y salvo la mención del regalo de la fuente urinario a su hermana poco se encuentra del rastro que dejó ella en él. La única frase que dejó escrita sobre ella fue: “la baronesa no es futurista, es el futuro”.

“Una de mis amigas, quien ha adoptado el pseudónimo masculino Richard Mutt, me ha enviado un urinario de porcelana como una escultura, como no hay nada indecente sobre ésta, no había razón para rechazarla”. (Se refiere a que no participase como obra de arte en la Exposición de la Society of Independent Artists).

Esa primavera de 1917 la baronesa Elsa von Freytag había estado trabajando en su pieza “God” una escultura iconoclasta que a modo de objeto renegado ponía en un pedestal de madera un trozo de tubería encontrado en un basurero. La escultura sacrílega, dadá y transgresora es la síntesis de la intencionalidad artística del urinario de Duchamp y con los años se ha probado que fue  Elsa von Freytag quién se la regaló a Marcel Duchamp.

 

+ There are no comments

Add yours