El Landmark Hotel de LA


Landmark Hotel Janis

 El hotel en el que Janis Joplin pasó sus últimas horas

El Landmark Hotel (rebautizado como Highland Gardens Hotel) no es el mejor sitio para evocar a Janis Joplin. No ayuda nada que el hotel haya sido dramáticamente reformado con grandes bloques de vidrio que viran a verde. El lobby es frío, grande, de mármol. Unas fotografías en blanco y negro de actores menores de la época dorada de Hollywood compiten un poco contra el asepticismo y la anodinia general. Son el único elemento decorativo, el resto es parafernalia del sector: folletos, relojes de diferentes ciudades y personal uniformado. Las habitaciones cuestan entorno a los 180 dólares y el ambiente es del todo familiar.

Sin embargo, si uno se sienta en el lobby verá llegar a algunas personas sueltas que entran y salen en silencio, en una actitud poco vacacional que rompe la armonía de las familias playeras y los divorciados con perros pequeños. Son turistas fúnebres, fans que llegan al Landmark para pensar en Janis Joplin unos minutos y revivir el sitio en el que la cantante sureña pasó su última noche.

Para quien sepa que entre las paredes de la habitación 105 murió Janis Joplin, el respeto al conjunto de habitaciones distribuidas entorno a una piscina se impone enseguida. El resort plácido se vuelve inquietante. El hotel es una construcción de dos pisos. Un despliegue de ángulos y un arquetipo de los hoteles de Los Angeles que se construyeron en la década de los sesenta. La estructura es tan digna como creepys son los interiores. (En 1970 ya era hortera -en palabras de la biógrafa Alice Echols-)

Janis Joplin Room Hotel

Nada en el complejo recuerda a Janis Joplin, ninguna conmemoración sutil; una concesión en el hilo musical.. un guiño a los fans que peregrinan allí.. Nada. Mármol.

Highland_Gardens_Hotel-Los_Angeles.thumb

Highland Gardens Hotel 7047 Franklin Ave

Esa noche en palabras de  Alice Echols.

“Esa noche Janis había pensado pasarla con Peggy Caserta y su amigo Seth Morgan. Sin embargo, ambos, cambiaron de planes a última hora pensando que ella estaría bien y ajetreada con la grabación de su último disco. Como siempre, para que las habitaciones de hotel se parecieran lo menos posible a habitaciones de hotel, Janis Joplin había ‘janificado’ el espacio; había cubierto los cuadros de la habitación con una colcha de reiniscencias hindús, encendido velas y repartido sobre los muebles trozos de tela de encaje y cuadraditos.

Era la noche del 3 de octubre de 1970. Janis se chutó heroína y fue al vestíbulo a cambiar un billete de cinco dólares para comprar cigarrillos. Cuando regresó a la habitación, colocó el paquete de cigarrillos sobre la mesita de noche y cayó al suelo de bruces, fulminada. Al día siguiente, a todos le pareció extraño no verla leyendo junto a la piscina. Su Porsche seguía en el aparcamiento y no se había presentado en la grabación de las voces de ‘Buried Alive in The Blues’. Habían pasado dieciocho horas y sus amigos empezaron a preocuparse seriamente. Después de pedir la llave en recepción, entraron a la habitación 105 y encontraron el cuerpo de Janis, con la nariz ensangrentada. En la habitación la policia no encontró drogas extremo que complicó las investigaciones. Sin embargó, acabaron concluyendo que la pureza de la heroina había sido excepcional en esa última dosis.

Ese mismo fin de semana murieron por sobredosis de heroina en Los Angeles ocho personas. Normalmente el camello de Janis tenía un catador de pureza, pero ese fin de semana se había marchado fuera.”

 

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