Katia Martínez Bárcena


Cuando Catalina Bárcena murió en 1978, el confesor de su hija Katia, le dijo que quemara todo los trajes de su madre: habían sido testigo de toda una vida adúltera junto a Gregorio Martínez Sierra. Katia, no pudo quemarlos pero tampoco quería seguir conviviendo con ellos así que emparedó los armarios de su madre detrás de unos tabiques. La ropa quedó protegida del tiempo y los insectos. Años más tarde, los liberó y donó al museo del traje de Almagro, entre otros maravillas las paredes custodiaron: Lanvins, Poirets, Diors, Loewes y sombreros Ferruccio.

+ There are no comments

Add yours