Lizzie Siddal


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Lizzie Sidall, pintora, poeta y supermodelo prerafaelita

Lizzie Sidall era dependienta de una tienda de sombreros en Londres cuando el pintor Walter Deverell le pidió que posara para uno de sus cuadros. A partir de entonces el círculo prerafaelita la escogió como encarnación de su ideal femenino. La obra por la que es más conocida es la Ophelia de John Everet Millais (Tate Britain, London).

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La historia del cuadro esconde un contratiempo que habla de la profesionalidad de Siddal. John Everett Millais proyectó ‘Ophelia’ al conocerla y no quiso esperar a pintarla en verano. Era invierno y quiso que posara inmediatamente por lo que diseñó una bañera calentada por velas en la que Siddal posaba durante todo el día. Uno de los días el sistema que calentaba la bañera falló sin que Millais se diera cuenta, Siddal no dijo nada y estuvo sumergida en el agua helada durante horas. Acabó enfermando gravemente.

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Autoretrato de Lizzie Siddal

La enfermedad y la depresión acompañaron siempre a Lizzie Siddal que recurría al laúdano, a la poesía y a la pintura para sobrellevar su existencia. Tuvo cierto reconocimiento como poeta y tanto su marido, Rossetti, como el crítico de arte y mecenas John Ruskin la animaron a dedicarse a las artes.

Rosetti la pintó compulsivamente. En su Beatrix de Dante, la droga está presente en el cuadro en forma de la amapola blanca que lleva un pájaro. Tuvieron una hija que nació muerta. Lizzie no pudo superar la pérdida y se suicidó el 10 de febrero de 1962. Rossetti despidió a la difunta dejando un libro manuscrito de poemas en el féretro. Se trataba de la única copia. Siete años después Rossetti quiso exhumar el cuerpo para recuperar el libro y editarlo.

Entorno a la exhumación del cuerpo de Lizzie Siddal se ha construido una leyenda prerafaelita que dice que cuando abrieron el féretro su cuerpo estaba intacto y el pelo de la difunta había seguido creciendo y lo cubría todo en un manto rojo.

Fuente: Stealing Beauty. Jess Cartner-Morley. The Guardian.

Worn out, poema de Lizzie Siddal

Thy strong arms are around me, love
My head is on thy breast;
Low words of comfort come from thee
Yet my soul has no rest.

For I am but a startled thing
Nor can I ever be
Aught save a bird whose broken wing
Must fly away from thee.

I cannot give to thee the love
I gave so long ago,
The love that turned and struck me down
Amid the blinding snow.

I can but give a failing heart
And weary eyes of pain,
A faded mouth that cannot smile
And may not laugh again.

Yet keep thine arms around me, love,
Until I fall to sleep;
Then leave me, saying no goodbye
Lest I might wake, and weep

 

 

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