Misia Sert


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Venecia, sus últimos días: la vida no es bonita

Pianista y una de las mujeres más influyentes de su tiempo. El número de obras de arte que inspiró podría llenar un museo entero. Inspiró el personaje de Madame Verdurin en ‘En busca del tiempo perdido’ de Proust. La pintó Renoir, Pierre Bonard, Picasso, Toulouse-Lautrec, Monet, Redon, Signac, influyó a Diguialiev y Stravinsky y  fue la mejor amiga de Coco Chanel. Paul Morand la definió como una coleccionista de genios.

La última ilusión de Misia fue el viaje que realizó a Venecia en 1947 buscando la felicidad en su pasado, y así, al enfrentarse a sus recuerdos, volver a vivir. El fotógrafo Horst la retrata allí, en Venecia, descubriendo en su rostro la crispación y la mueca de amargura de quien mira por última vez. En 1947 fallece su sobrina Mimí, el último vínculo afectivo de Misia con la vida, y casi ciega, se refugia en la morfina. Poco después, la policía la detuvo por drogadicción, encerrándola durante 24 horas en una celda común, entre homosexuales, fulleros, prostitutas y borrachos… Era el final…

En la madrugada del 15 de octubre de 1950, Misia, se moría. Poco a poco, iban llegando sus íntimos: Coco Chanel, Denise Mayer, Jean Cocteau, Paul Claudel.. Sus últimas palabras fueron: “la vida no es bonita”.

Paul Claudel nos cuenta en su diario la apacible muerte de Misia, y de como la dejaron sola con Chanel para que la vistiese por última vez, toda de blanco, con solo una rosa en el pecho, sujeta con una cinta del mismo color… Era el adiós a una amiga.. Triste final para un ser de quien Morand decía: ‘En Misia hay algo de todas las mujeres y en toda mujer hay una Misia’.

Fragmento de Misia Sert. Biografia. Colección Andanzas. Tusquets Editores.

 


 

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