Silvia Micolau


Las inquietudes de Silvia se amontonan en su discurso, encima de la mesa, en sus estanterías, en sus álbumes de recortes, en sus bolsas grises de un trastero de Badalona, entre hojas de libros, en cajas, en porfolios, en revistas. ..“Tengo que mirar todo esto que hay en el suelo pendiente de ordenar, porque nunca sé qué voy a apartar que luego podría haber sido útil, me dice ante unos montones de revistas en su apartamento”.

Y tiene toda la razón. Por la cabeza de esta especialista en comunicación gastronómica  desfilan más cosas por minuto de lo que una persona media podría controlar en una hora. El contraste de su hiperactividad relacional contrasta con unas manera sobrias y una media sonrisa que delata a alguien que siempre parece pasarlo bien.

Conozco a Silvia en una manifestación y de ella, primero, su afición a coleccionar botellas de agua. Después descubro a la coleccionista de material de Hole y por último me abre generosamente las puertas de su jardín de cactus. Una tarde estupenda.

ILH: ¿Recuerdas la primera botella que coleccionaste?

Sí, fue una ‘Montepinos’ rescatada de una discoteca de un pueblo de Teruel. Aún la tengo pero se ha empezado a degradar. Le ha salido un agujero.

ILH: ¿Qué tamaño tiene tu colección?

Más de mil; me gustaría tener un local en el Eixample donde tenerlas expuestas para verlas y saber qué tengo y qué no. Aunque me acuerdo de casi todas.

ILH: ¿Compras las botellas en viajes?

Sí, la mayoría vienen conmigo de los viajes. A veces si hay una montaña en una basura cojo una de las de arriba. Si está bien es tontería comprarla aunque esto mi pareja no lo lleva muy bien. Ya me he acostumbrado a que me abran las maletas. A veces, toda una mitad de mi maleta son botellas de agua. He pensado en poner una foto mía con las botellas y que diga algo en varios idiomas como: “Es mi colección. Respétala”.

ILH: ¿Y en tu casa?

En casa tengo algunas.. Lo que más tengo en casa es packaging de comida. Me encanta.

ILH: ¿Dónde las guardas?

Las tengo en un almacén de Badalona a veces sufro porque entren a robar, pero enseguida me dicen: ‘Pero qué quieres que te roben??’.. Bueno también tengo lámparas antiguas y el material de una exposición que monté en el 98 sobre Hole.

ILH: Cuéntame lo tuyo con Hole..

Mi vecina Ester me grabó en una cinta el “Live Through This” de Hole. Durante las siguientes semanas no escuché otra cosa. Puse un anuncio en Castelló buscando más adoradores de Courtney Love. A ese anuncio respondió Ferran, aunque él era fan de Nirvana y Kurt Cobain. Con él y mi amiga Txell fuimos al concierto de Hole el 5 de abril de 1995 en Celeste. A raíz de ese concierto, con Miranda Sex Garden de talentosas teloneras, me comenzaron a interesar bandas femeninas similares a Hole y con las que Courtney había tenido sus más y sus menos: Babes in Toyland, L7, Miranda Sex Garden, y referentes del movimiento riot grrrl como Bikini Kill y Huggy Bear.

En 1998 decidí enseñar el material que había ido coleccionando sobre Hole. Me gasté unas 50.000 pesetas. A la inauguración vino mucha gente (repartí flyers por ahí). Forré la sala con tela con escamas metalizadas, colgué del techo, sujetos por cromos de picar de niños, unos corazones anatómicos sobre los que pegué fotos de Courtney y Hole. En las paredes también había imágenes. En un rincón puse una mesa con sobre de cristal que me hizo el vidriero de mi barrio con un tarro enorme lleno de formol de farmacia, y un corazón de cerdo que me trajo mi madre. Como banda sonora, un cassette con mis canciones preferidas de Hole. Para el “catálogo” de la expo (un álbum de fotos de Fotoprix, de los que en aquella época regalaban con los revelados, aunque forrado y con el flyer en la portada), escogí una cita de  Nietzsche que Courtney dijo un día que le gustaba: “Is it better to out-monster the monster or to be quietly devoured?”.

ILH: ¿Tus padres lo llevaban bien?

Sí, Courtney era como uno más de la familia. Estaba por todas partes. La oíamos siempre en el coche.

ILH: Llegados a este punto, una servidora se muere por visitar el piso de silvia en el Eixample. Es un parque temático para todo a quién le gusten las revistas y los libros bonitos. Sin embargo, Silvia guarda un secreto, su blog ‘Green and the City’, y aún otro más, su jardín de cactus.

 

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