Tasha Tudor



Tasha Tudor Watering

acuarelas y american pies a la luz de las lámparas de aceite

Tasha Tudor desarrolló su diecinuevismo a la edad de nueve años cuando compró en una subasta su primera pieza de ropa antigua. Desde entonces nunca dejó de coleccionar costumbrismo de los siglos dieciocho y diecinueve. Creía ser la reencarnación de la mujer de un capitán de barco que había vivido en 1840, y en consecuencia vivía como ella: lámparas de aceite, cocina de leña, gansos alimentados con grano de su granja y ropa de bebés hecha en telares antiguos. Su única concesión fue un Volvo viejo y un teléfono.

Ilustradora de libros infantiles y creadora de un estilo icónico nostálgico y refinado, de acuarelas infinitamente preciosistas, tuvo el éxito de crítica y mercado. Defendió la feminidad de las faldas confeccionadas a mano, los gorritos, mandiles, rebecas y pañuelos y decía no entender por qué las mujeres del siglo veinte se empeñaban en vestir como hombres; -“abandonar las faldas largas de algodón fue un gran error de las mujeres”-.

Mientras se convertía en una ilustradora de culto con más de 100 libros publicados, su estética menonita y domesticidad victoriana, hicieron de ella un emblema del romanticismo rural.

Dedicó su vida a la belleza atemporales: una flor, un té en una vajilla bonita, una colcha granny square junto a una chimenea, un perro corgi con mirada de persona…

* Algunos datos controvertidos introducen fotos inquietantes en una vida canonizada como un tablón de pinterest. Tenía pistola.

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